Después de Melissa, ¿qué tan fuertes serán los huracanes futuros?

El aumento de la temperatura de los océanos está fortaleciendo los huracanes, lo que genera debate sobre los límites de la actual categoría 5 y la posible necesidad de una categoría 6 

Por Thais López Vogel 

Mientras seguimos evaluando el impacto del Huracán Melissa, una cosa está clara: lo que sabemos hasta ahora confirma una tendencia científica que se ha venido observando durante años. La temperatura de la superficie del océano está aumentando, y ese calor extra alimenta a los huracanes, haciéndolos más poderosos y letales. 

El conteo más reciente indica que al menos 67 personas han fallecido, con pérdidas aseguradas que superan los 4000 millones de dólares. Además, las autoridades locales reportan decenas de miles de millones de dólares en daños totales en el Caribe. 

Los vientos sostenidos de Melissa alcanzaron 185 millas por hora al tocar tierra en Jamaica. Los registros históricos muestran que solo un puñado de huracanes atlánticos ha alcanzado velocidades similares al momento de su llegada a tierra. Las 185 millas por hora de Melissa la igualan con Dorian (2019), Wilma (2005), Gilbert (1988) y el huracán del Día del Trabajo de 1935. 

Solo  Allen (1980) registró vientos máximos ligeramente superiores. Esto coloca a Melissa entre los huracanes más poderosos jamás registrados. 

Melissa sigue la tendencia de huracanes cada vez más intensos, impulsados por océanos más cálidos. Climate Central informó que, durante la intensificación rápida de Melissa, la temperatura de la superficie del mar fue aproximadamente 1,4 grados Celsius (2,5 grados Fahrenheit) superior al promedio en la región. 

La ciencia detrás de esto es sencilla. La quema de carbón, petróleo y gas natural libera dióxido de carbono (CO₂) y metano (CH₄) a la atmósfera. Estos gases retienen el calor al absorber la radiación infrarroja que la Tierra emitiría al espacio. Este fenómeno se conoce como efecto invernadero. 

Más del 90 % de ese calor excedente es absorbido por los océanos, no por el aire. Como resultado, las temperaturas de la superficie del mar aumentan, especialmente en el Atlántico tropical y el Caribe, donde se forman los huracanes. Datos de la NASA y la NOAA muestran que la superficie global del océano se ha calentado aproximadamente 1,3 grados Celsius (2,3 grados Fahrenheit) desde finales del siglo XIX, y que los océanos profundos también se están calentando. 

¿Es hora de una “categoría 6”? 

Los investigadores James P. Kossin y Michael F. Wehner, entre otros, han propuesto agregar una “Categoría 6” a la Escala de Vientos de Huracanes Saffir–Simpson, que actualmente tiene como máximo la categoría 5. 

Su argumento: las condiciones oceánicas y atmosféricas actuales permiten que las tormentas se vuelvan más intensas, y el nivel máximo de la escala no tiene un límite superior, lo que podría subestimar el riesgo de huracanes extremos como Melissa. 

Por ahora, la propuesta sigue siendo académica. No ha sido adoptada por agencias meteorológicas ni incorporada en advertencias oficiales. Sin embargo, podría impulsar más investigación y debate político, especialmente a medida que los huracanes se intensifican. 

Cualquier decisión real para crear una “Categoría 6” requeriría decisiones institucionales, estrategias de comunicación pública y una reevaluación más amplia de cómo se usan las categorías en las alertas. 

A medida que continúa la discusión académica sobre una posible categoría superior, la tendencia de huracanes cada vez más poderosos deja claro que nuestro entendimiento de este fenómeno debe avanzar, al igual que nuestros esfuerzos para reducir las actividades humanas que alimentan sus catastróficas consecuencias. 

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