El cambio climático afecta a la producción de aceite de oliva

Este titular se ha repetido en todo el mundo en los últimos meses, y muestra cómo la situación del clima afecta a la producción de alimentos en todas partes

Por Carlos Roa

En octubre de 2023, un titular de “The Washington Post” llamaba la atención sobre una noticia insólita: «Los precios del aceite de oliva alcanzan máximos históricos mientras la cosecha española se reduce a la mitad«. El sumario del artículo añade que el clima extremo diezma los rendimientos de los principales productores.

La noticia ha captado la atención de varios medios de comunicación de todo el mundo en el último trimestre, ya que muestra cómo el cambio climático afecta a los cultivos, a la disponibilidad de alimentos, a los precios y a la economía internacional.

Debido a dos años consecutivos de sequía y tormentas en España, la industria mundial del aceite de oliva se enfrenta a una importante disminución de los suministros, lo que ha provocado un notable aumento de los precios.

Comprender la vulnerabilidad

España es uno de los principales productores de aceite de oliva, responsable de aproximadamente el 45% de la producción mundial, según la Asociación Norteamericana del Aceite de Oliva. Su productividad se ha visto gravemente afectada por las adversas condiciones meteorológicas.

En consecuencia, la reducción de la producción en España, junto con retos similares en otras regiones olivícolas de Europa como Italia y Grecia, está contribuyendo a un impacto sustancial en las cadenas de suministro tanto de aceitunas como de aceite de oliva. Esto destaca la vulnerabilidad del sector a las perturbaciones relacionadas con el clima.

Además, esta situación concreta ejemplifica cómo afecta el clima a la producción de alimentos en todo el mundo. El Departamento de Agricultura de EE.UU. afirma que «el cambio climático puede afectar a la disponibilidad, el acceso y la utilización de los alimentos, así como a la estabilidad de cada uno de estos aspectos a lo largo del tiempo. Las restricciones en cualquier punto pueden conducir a la inseguridad alimentaria a través de las actividades del sistema alimentario, incluyendo la producción, el transporte y el almacenamiento de alimentos.»

Prever un futuro sostenible

¿Estamos, como comunidad mundial, preparados y listos para atravesar esta situación extremadamente delicada? La respuesta está aún pendiente. Sin embargo, podemos afirmar que el compromiso con la acción climática es nuestro único camino para hacer frente al impacto de las olas de calor y las sequías en nuestro suministro de alimentos. Es un viaje compartido, y juntos, nuestros esfuerzos pueden marcar una diferencia significativa.

Al respecto, la Agencia de Protección del Medio Ambiente afirma que «la agricultura estadounidense ya cuenta con muchas prácticas para adaptarse a un clima cambiante, como la rotación de cultivos y la gestión integrada de plagas. También se está investigando mucho para ayudar a prepararse para un clima cambiante».

El sitio web de las Naciones Unidas recoge un artículo del profesor John Roy Porter (Universidad de Greenwich, Inglaterra), en el que afirma que «Tenemos que combatir los efectos negativos del cambio climático sobre la seguridad alimentaria de muchas maneras distintas: disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero para reducir el cambio climático que se producirá; mejorando la resistencia del sistema alimentario mundial al cambio climático; y desarrollando sistemas de alerta temprana que puedan avisarnos a tiempo cuando la naturaleza esté a punto de desbocarse».

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