Río Los Ángeles: un rescate ejemplar

Carlos Roa 

El trabajo que actualmente está acometiendo la ciudad californiana de Los Ángeles respecto al río que le dio el nombre, constituye un modelo sobre cómo las urbes pueden rescatar su relación con los espacios naturales.

Durante décadas, los dirigentes y residentes del condado de angelino han soñado con restaurar el cuerpo acuático de 51 millas, que parte desde el Valle de San Fernando y desemboca en el océano de Long Beach.

Con la finalización de un plan maestro de 480 páginas encargado por la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles y la financiación del estado de California, conjuntamente con agencias locales para proyectos de restauración ambiental, el sueño se está convirtiendo en realidad.

Los proyectos ecológicos diseñados para mejorar la calidad del agua y aumentar el acceso a los parques, al tiempo que se abordan los problemas sociales de las comunidades circundantes, son algunos de los objetivos de un plan maestro actualizado para revitalizar el río de Los Ángeles.

Es el primer esfuerzo de su clase en 25 años y utiliza la investigación y los datos para señalar las necesidades de la comunidad, como la mejora de la calidad del agua, la vivienda, el cuidado de los ecosistemas, el acceso a los parques, la gestión del riesgo de inundaciones y las oportunidades de financiación para los proyectos adyacentes al río.

La situación en números

Existen importantes proyectos actuales y a largo plazo, tomando como base la participación ciudadana a través de una encuesta representativa de más de 600 residentes, entrevistados en cuatro idiomas.

Fernando Guerra, Director del Centro Thomas y Dorothy Leavey para el Estudio de Los Ángeles, en Loyola Marymount University, comenta: “Los angelinos queremos estar al aire libre. Tenemos que hacer lo que sea por el futuro de la ciudad”.

Fue él quien estuvo al frente del mencionado estudio. Según los resultados, 83% de los angelinos sabe que el río existe. El 53% ha estado alguna vez allí. De ellos, el 14% lo ha visitado varias veces.

Quienes lo visitan desarrollan actividades como caminar, relajarse, andar en bicicleta, observar aves, hacer picnics, pescar o navegar en kayak.

El mismo estudio arrojó que, si se tuvieran más parques, áreas naturales y facilidades de recreación en el lugar, el 85% de los encuestados estaría dispuestos a visitarlo. Sin embargo, el 79% de ellos no sabía que hay un plan de revitalización. Pero el 64% cree que el río se puede convertir en una atracción de clase mundial. 

El aspecto humano

Sarah Rascon, Autoridad de Conservación y Recreación de las Montañas, es nacida y criada en un hogar latino donde se hablaba español. Pasó muchos años sin saber que tenía el río muy cerca. “No teníamos conciencia de que éramos parte del ambiente, ahora esto se ha vuelto mi pasión”, confiesa.

En su primer trabajo entendió la historia del río. “Nuestros ancestros tomaban solamente lo que necesitaban”.

Su labor es desarrollar espacios abiertos públicos y proyectos multipropósito. “Tenemos mucho más que hacer, por ejemplo tratar el agua, cuya calidad es evaluada tres veces por semana”. Agrega que es un río navegable.

Por su parte Belén Bernal, directora ejecutiva de Naturaleza para Todos y ex alcaldesa de South Gate representa a una comunidad muy afectada por la contaminación y la falta de espacios para el recreo. 

Ella también creció con su familia junto al río, por lo que cree que es muy importante mirar a la historia. También subraya que podemos aprender para reimaginar un espacio que necesita cambios.

Cree que los niños se han visto impactados por la inacción. “No quiero pensar que hay pequeños que van a vivir 10 años menos, debido a los problemas de un área específica”.

Considera necesario reconocer que el liderazgo a nivel de estado y federal sí acepta las conversaciones con los residentes. Según ella, “Hablan sobre las necesidades y traen recursos”.

Miguel Luna, presidente de la ONG Urban Semillas, es otro vocero que creció cerca del río y dijo que para él “Se trata de continuar construyendo una relación que formé con él hace mucho tiempo. Creo que me ha dado muchísimo. Es como un amigo, quiero darle a otros la oportunidad de reconectar y entender”.

Mark Stanley, Director de Conservación de Ríos y Montañas para la parte baja de Los Ángeles y San Gabriel, ve el acercamiento a espacios naturales como una manera de sobrevivir.

Refiriéndose a sus ancestros en tiempos de esclavitud, explica que “La naturaleza era una manera de escapar de un sistema que no era bueno para nosotros”. 

Trabaja con 14 jurisdicciones diferentes, con quienes creó un grupo de trabajo juntamente con organizaciones sin fines de lucro. Con él laboran 40 personas y más de 100 se han manifestado a favor de apoyar esta labor.

“Hay que tomar en cuenta viviendas, espacios abiertos, personas sin hogar, crear un desarrollo económico integrado sin generar un desplazamiento de gente. Todo esto está en los conceptos del plan maestro”, declara.

Para terminar, Damon Nagami, quien es Abogado Senior para el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, explica que “Queremos traer proyectos que existen en otras ciudades”.

Subraya que hay desacuerdos, porque mientras unos quieren un río verde y ecológico, otros se quejan de que existen peores problemas en sus comunidades. Pero para él hay oportunidad para lograr un desarrollo equitativo: “Incorporar a las comunidades en los procesos de restauración, evitar que se decepcionen. Por suerte, las encuestas nos demuestran que la gran mayoría quiere recuperar el río”.

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